16 ponerlo todo en común y tomar la decisión correcta”. Por su parte, también Hernández detecta que los usuarios buscan tranquilidad antes que espectacularidad, recomendando que “una buena elección es aquella en la que el cliente deja de preocuparse por la encimera y simplemente disfruta de su cocina”. De hecho, piensa que la mejor elección no es aquella encimera que llame más la atención, sino la que tiene sentido para las personas que van utilizar la cocina. Obviamente, también entra en juego el presupuesto, “pero cada vez veo más personas dispuestas a invertir un poco más cuando entienden que esa elección les evitará problemas en el futuro”, añade. Las encimeras que vienen Para Vilà, “la cocina ha pasado a ser la pieza principal en muchas de las viviendas” y la importancia del diseño seguirá creciendo. Sin embargo, considera que esa evolución irá necesariamente ligada a materiales de mayor calidad y procesos de fabricación más sostenibles. De hecho, observa que el interés por soluciones respetuosas con el medio ambiente aumenta progresivamente y que son las propias marcas las que están impulsando esa transformación mediante una continua innovación. <<Fasana Studio - Foto Eia Sánchez El proveedor de encimeras también forma parte del proyecto La calidad del material resulta fundamental, está claro, pero las tres profesionales recuerdan que una buena encimera depende igualmente del fabricante y del equipo encargado de hacerla realidad. En este sentido, Laura Martínez valora especialmente el asesoramiento técnico, la precisión en la fabricación y la instalación, además del cumplimiento de los plazos. “Una buena encimera se aprecia en los detalles: uniones bien resueltas, cantos impecables y una instalación perfectamente ejecutada”, explica. Por eso considera que los mejores proveedores terminan convirtiéndose en colaboradores habituales de cada estudio. Anna Vilà coincide en señalar que los tiempos de entrega son hoy un factor determinante en cualquier reforma, ya que un retraso en la instalación puede afectar al conjunto de la obra “y, además, está el cliente que suele querer mudarse lo antes posible”. También valora especialmente la capacidad del fabricante para adaptar la pieza al diseño planteado y el respaldo de un buen equipo técnico durante todo el proceso que garantice que se ejecuta correctamente y trata bien el material. Martínez amplía esa visión hacia un futuro donde las prestaciones técnicas cobrarán todavía más protagonismo. La interiorista prevé la llegada de superficies con sensores integrados, sistemas de carga
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