IMCB nº163

51 La 61ª edición de Casa Decor tuvo lugar del 9 de abril al 24 de mayo de este año, en una casa-palacio urbana del madrileño Barrio de las Letras, un edificio con pasado como convento y colegio. Durante la rueda de prensa de inauguración, el 8 de abril, un día antes de su apertura, como es habitual en esta cita anual de interiorismo, diseño, tendencias y estilo de vida, los asistentes pudieron ver un vídeo sobre el proceso de montaje, antes de que comenzaran las intervenciones institucionales. Kersti Urvois, presidenta de Casa Decor, dio la bienvenida y destacó que “una vez más, se realiza algo mágico, fruto del enorme esfuerzo de todas las personas involucradas en el proyecto”. Desde Sircle Collection y Take Point mostraron su satisfacción por abrir al público un inmueble con tanta historia, cuyo futuro pasa por convertirse en hotel, respetando su valor patrimonial e incorporando una mirada contemporánea. Leticia Valera, de Kassumay, puso el foco en la labor social de su ONG en África. Fue la primera vez que el Barrio de las Letras acogía esta cita. Alicia García, directora general de Casa Decor, explicó que en esta edición participaban 47 espacios, en 3.500 metros cuadrados, y 240 profesionales. En cuanto a la presencia empresarial, casi la mitad de las marcas eran internacionales, con Italia y Países Bajos entre los países más representados. Valencia se mantuvo como la comunidad autónoma con mayor presencia, seguida de Madrid. García señaló que era la primera vez que les acompañaba Tailandia, a través de su Ministerio de Comercio. Recordó igualmente que Italia participaba por quinto año consecutivo. La artesanía, con Castilla-La Mancha como referente, volvía a tener un papel destacado. Definió a los diseñadores como “directores de orquesta” y subrayó la relevancia del sector en esta edición, con diez espacios que incluían cocinas. Recorrido inmersivo La muestra se caracterizaba por un recorrido inmersivo donde la cocina y el baño trascendían su función para transformarse en espacios emocionales, arquitectónicos y altamente experienciales. Durante más de tres horas de visita guiada, organizada por grupos, el recorrido inaugural permitió descubrir más de 1.000 productos expuestos y mapeados en un ejercicio de diseño integral. La exposición, de la que se pudo disfrutar durante más de seis semanas, evidenciaba una tendencia clara: la reducción del protagonismo del color en favor de materiales, texturas y atmósferas. La teatralidad se construía desde la luz, los volúmenes y la experiencia del usuario, con propuestas que, pese a su carácter conceptual, podían trasladarse a viviendas reales. La visita, en nuestro caso, comenzó, como grupo de prensa, en la planta superior, donde una primera cocina apostaba por las formas orgánicas y curvas. Sin aristas, transmitía seguridad y bienestar, especialmente pensada para entornos familiares. Los tonos cálidos, la madera natural y los materiales nobles como la piedra reforzaban ese concepto de lujo silencioso, en equilibrio con criterios sostenibles. En los baños, el discurso giraba hacia lo emocional. Uno de ellos introducía la imperfección como elemento narrativo, jugando con reflejos y superficies que evocaban el movimiento del agua. Otro proponía un espacio wellness construido a partir de capas, donde lo importante no era el espacio en sí, sino las sensaciones que generaba. Una segunda cocina recuperaba el concepto de espacio compartido. Se presentaba como el nuevo centro del hogar, heredero de la sala de estar tradicional, con puertas molduradas, nogal y soluciones como desayunadores ocultos mediante sistemas escamoteables. Los aseos de uso público destacaban por su enfoque arquitectónico, con una mezcla de símbolos culturales y una composición que priorizaba la visión global del espacio. En esta planta, varios proyectos exploraban además la geometría a través del uso de cerámica en paredes. Quedaba claro que la cocina es actualmente un espacio de encuentro. Uno de los proyectos introducía una distribución que separaba la zona de trabajo de un espacio social conectado a una vinoteca, pensado para compartir con invitados. En baño, otro espacio planteaba un recorrido desde la oscuridad hacia la luz, generando una sensación de liberación. La integración de elementos técnicos como radiadores en el diseño reforzaba la idea de clima envolvente total. En otro de los espacios se proponían dos ambientes diferenciados donde el producto se adaptaba al contexto mediante iluminación y textura, mientras que otra cocina presente redefinía el concepto como arquitectura del sabor. Aquí, la cocina se presentaba como una escultura, con materiales integrados y soluciones ocultas como la zona de lavandería. En la segunda planta, el espacio de Cosentino introducía Éclos, su nueva marca, bajo el concepto de manantial. Luz, agua y vidrio articulaban un discurso donde el origen del material cobraba protagonismo, con referencias al reciclaje del agua en su planta de Almería. Otra firma ampliaba el alcance de la cocina hacia el conjunto del hogar. Su propuesta ocultaba la funcionalidad tras superficies limpias, combinando Cocinas y baños evolucionan hacia entornos emocionales y arquitectónicos

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